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Razón y emoción

A menudo cuando describimos a las personas, nos encontramos utilizando términos como: sensible, emocional, racional, analítico/a, etcétera. Contrario a lo que normalmente se cree, la razón y los sentimientos son uno y otras, funciones racionales intelectuales. También contrario a quienes se les atribuyen, hombres y mujeres, poseen en mayor o menor medida, ambas formas de procesar el pensamiento, de manera que podemos encontrar que hay mujeres sumamente analíticas y hombres francamente emocionales. Cierto es también que en los individuos normalmente una forma de pensamiento predomina sobre la otra a la hora de darle significado a la realidad que vivimos día con día, a las experiencias y a los estímulos que recibimos del exterior y de las personas con quienes nos relacionamos. Por ejemplo: hay personas que cuando ven un día lluvioso tienden a sentirse nostálgicas y tristes, porque quizás cuando eran pequeños esos días significaban no poder salir a jugar y otras en cambio disfrutan el olor a tierra mojada y la neblina y tomar una bebida caliente porque los remonta a cuando su mamá les preparaba chocolate caliente con bombones. (emociones)


Por ello en las relaciones interpersonales en ocasiones surgen conflictos debido a esa descripción de la realidad que nos narramos a nosotros mismos, lo que nos decimos de ella o como la describimos define muchas veces nuestras reacciones. En ocasiones se utiliza la palabra realidad como un sinónimo de verdad, pero en lo personal difiero con esta idea toda vez que como lo mencione anteriormente, somos nosotros mismos quienes le damos un significado a la verdad de acuerdo con nuestras experiencias, el cual se convierte en nuestra realidad personal, de tal suerte que un mismo acontecimiento que es verdadero tiene significado distinto para dos personas; esto en mediación lo conocemos como la perspectiva de cada parte sobre un mismo conflicto.


Aristóteles afirmaba que la realidad es racional, mientras que Kant consideraba que la realidad es aquello que nos es dado por la experiencia. Por ejemplo, si dos personas observan a una tercera que viste de negro y les preguntamos porque creen que esa persona viste de negro una podría decir que cree que viste de negro porque está de luto, porque ella misma viste de negro cuando está dáe luto, mientras que la otra podría decir que viste de negro porque es maquillista y los maquillistas visten de negro. Ninguna de las dos personas está completamente equivocada, sin embargo es muy probable que haya una tercera o cuarta razón por la cual la persona vista de negro, que no tenga nada que ver con las dos opiniones de quienes están interpretando ese hecho real, por ejemplo una amiga me comentó  en una ocasión,  que ella recurría a vestir de negro cuando iba retrasada de tiempo porque no hay necesidad de combinar prendas si se viste todo de negro, entonces pensé que yo nunca lo hubiera significado asísimplemente porque cuando yo tengo prisa opto por ponerme un traje completo porque me parece más práctico hacerlo de esa manera. (razón)



Estos ejemplos nos permiten entender cómo las personas significamos los eventos de formas distintas con dosis de racionalidad y emociones distintas, nuevamente de acuerdo con quienes somos, que hemos vivido, cuáles son nuestras herramientas y recursos adquiridos y desarrollados con la experiencia y cuáles son nuestros aprendizajes.


En base a lo anterior, un mediador tiene la función de facilitar que las partes en conflicto escuchen y comprendan la perspectiva de la otra parte sobre ese conflicto, en ocasiones cargada de emociones y razón, con el propósito de construir por ellos mismos una nueva realidad futura sobre ese hecho que sea funcional, favorable, aceptable, y benéfica para ambos.


El mediador deberá indagar en base a las técnicas y “expertise” que posee, en las profundidades, anhelos y vivencias que cada parte manifiesta para poder lograr la empatía y el entendimiento que equilibre emociones y razón y los lleve a colaborar para la solución.



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